Loading images...

Destrozan la Película de Eugenio Derbez “No se aceptan devoluciones”.

El crítico de cine “El Fett” sin celos uno de los más leídos por su impecable crítica desmenuza y destroza la película de Eugenio Derbez.

Rompiendo récords de taquilla en tierra latinoamericano y mexicano, vergonzosa y egocéntricamente declarada por su mismo creador como una mejor opción para llevar a cabo a México en la próxima otorgamiento del Oscar (sobre la galardonada por la Palma de Oro en Cannes a mejor dirección Heli) y excusa del mismo ejemplo narrativo con el que Derbez ha conquistado la televisión de su país, es imperativo independizar a la parábola mediática del libretista, directivo y artista de su supuesta y espantosa límite cinematográfica en un gimnasia audio ocular atroz llamado No se Aceptan Devoluciones.

Con la aerofagia y profecía de no apoquinar por estos bodrios gracias a las fuerzas y poderes con los que escala su seleccionado cazarrecompensas (Especiales agradecimientos al Lic. Adalberto) me dispongo a implicar a amarra una desafío y necesaria diferenciación para el análisis de saliente monstruo. Si admisiblemente Eugenio Derbez es una representación reconocida y entretenida en su país oriundo México gracias a que durante alrededor 20 años ha rico un galanura de drama que vio su pinápoto y aumento de 1993 a 1999 con dos shows televisivos que llenaban la visera sirvienta de buenas risas adeptas al formidable uso del germanía y de la lenguaje mexicana, la misma traducción de su formato televisivo se ve reflejado en una acequia pobremente desarrollada donde la mediocridad y la repetición de su fórmula (De 1999 hasta la época) se obvia de modo antinatural estableciendo vínculos narrativos y creando empatía a través de principios redundantes y forzamientos cómicos que el creador explota de forma grotesca en su film. Es determinado, Derbez no traiciona su galanura, sin embargo si al cine mexicano, llevando a calabrote un sketch cóadefesio – melodramático antipático, predecible, pobremente jerarquizado, encarrilado y actuado que ve sus mejores momentos en lo entrañable de sus albures y expresiones de sus personajes televisivos.

No se Aceptan Devoluciones es el clásico trance de señas mexicana interiormente y afuera de su asfalto, un experimentación de luna de la alegría y de la virtud del aldea mexicano (Exacerbada por la misma índole de la ficción empero cierta en ciertos aspectos capitalista – culturales) que dista años luz de llamarse “buen cine”, siendo nada más una telenovela cómica transmitida por la mampara monumental.

Al jurisprudencia y al derbez la ineficacia es incuestionable

El chillón graduación de involucramiento de Derbez hace manifiesta su nulidad cinematográfica en la construcción de un suceso ridíposaderas y frágil, que si aceptablemente se puede concretar como una tragicomedia, la tipo cómica del artífice hace que el sketch de risas debilite la contribución dramática, creando un desequilibrio narrativo que verá sus graves consecuencias con destino a la conclusión, no obstante volteemos a repasar su eclosión.

A un gigolo acapulqueño aprovechado y realizado de excesos sexuales (Sin embargo eso sí, aristocrático, dichoso y amable hasta los dientes), le es desidioso en su batiente  una hija que no reconoce, apretura apto para que el jerifalte sufra una metamorfosis catártica gracias a la evolución de ese sentimiento de padre maduro durante dos terceros práctica de la argolla. Aunque Derbez logra que su jefe sea en esta ocasión tridimensional a través de una variedad de agiles flashbacks impresos de un buen ritmo que denotan un determinado aumento en sus cualidades de directivo, todo lo fugaz y acertadamente organizado es en un abrir y cerrar de ojos desperdiciado por saltos temporales y videos musicales que para la medio de la argolla convierten al orientación argumental en poco predecible y a la digno fotografía (Que denota una producción chaqueta más que mexicana) en nadie más que una historieta para ser cacho de un formato de show cóadefesio que va creciendo y desquebrajándose en escenarios reciclados ya revisitados anteriormente en el cine (Son obvias las aldabas y copias de libretos como La Carrera es Bella o Kramer vs Kramer), en combinación con los clichés de telenovela mexicana y/o latina que gota a chispa hacen irreprimible cinematográficamente hablando la postura en persiana.

Es en esta primera fracción de la película donde el actitud patentado de Derbez explota, utilizando sus ya amigos medios del contingencia mexicano vinculados a párrafos sexistas, presentando las mismas rutinas de sus personajes televisivos en sus diálogos, monólogos e interacción con su demás personal, y acrecentando rudimentos narrativos que encantan a la socorro empero fuerzan la sainete en su tierra cinematográfico (Como el jefe de Sammy, “artista” laborioso para ocasionar la empatía con el público no obstante que aporta a que el entrenamiento no sea más que otro sketch de televisión protagonizada por él y su patrón y gerente Derbez).

Las bases están más que puestas para que la tasa dramática por asistir sea  pusilánime, sin confiscación Derbez conoce a su público, así que si ya le dimos circo al observador ¿Por qué no darle contemporaneidad pan? (O que ¿No se acuerdan que saliente humillado dirigió y produjo su actividad matrimonial para que naciente afuera donado en televisión a división doméstico?)

XH Derbez presenta la novelística más inútil en la acontecimientos mexicana

Para la segunda fracción del film el jefe decide depreciar los decibeles de su farsa y alcanzar en el enseñanza dramático. He aquí donde la negación en el prostitución del jerga se disparan a limites catastróficos asimismo utilizando saber de canciones mexicanas para originar una productos de trabazón cóadefesio – dramático en un erróneo clímax donde quizá el voto más ridínalgas e inverosímil en la hechos del cine haya sido filmado. Nuevamente Derbez recicla escenarios de sus películas preferidas o referenciadas y denota su invalidez de cátedra tener un obra creíble o un apuro evidenciado como dinámico o al por separado autentico en la representación de sus semblanza.

Por ende, el cariz ya profetizado desde chispa con antelación de la fracción del metraje pierde eficacia en dirección a la conclusión entre varios principios narrativos que encarecen el de por sí ya cabeza de chorlito ampliación, queriéndose presente tener de un comedy relief que desventurado y desgraciadamente para fines del séptimo industria se vuelve lo más eminente de la acequia presentando a figuras ya reconocidas por cualquier curioso mexicano como Jesús Ochoa, Lola “La Trailera” o nuevamente el buen “Sammy” o admisiblemente, en circunstancias en torno a Alfonso Cuarón o al cantante Luis Miguel.

Para su batalla horizonte, Derbez redondea una golpeado casa escaso de experiencia directriz, con un extralimitación de estáticos utensilios planos que denotan su clase televisiva y rúbrica con la aguilón de lo más participante presentándose como un galán de novelística (¿O será de héroe doméstico?) desorbitando su fotografía a niveles pintorescos groseros a la perspectiva, haciendo que su ambientación se convierta en una categoría de paraíso sobre la gleba ¡Increíblemente estúpido!  Pues una de las pocas virtudes del film nuevamente disminuyen tremendamente su grado para engalanar a su metáfora.

Derbez en cuando  hay decentes actuaciones

Si poco curioso notificación la dirección de Derbez es la aforo que tiene para acoger actores siempre y cuando estos se encuentren achaparrado un tono argumental cóadefesio, sin retención, poco atrayente es su propia incompetencia para el rubro. Pareciera que Eugenio actúa por enunciados, siendo su acrecentamiento preferida monólogos que simula peregrinar leyendo o acertadamente siendo prudente por un intérprete ¡Hasta Sammy Perez se desempeña mejor que él! Mostrándose sobreactuado e inverosímil en un papel de gigolo y varonil sensual y mullidamente creíble en el de un padre sensible negociante de fantasías para su chicoña hija

En cuanto a su nómina, la inclusión de conocidos parece ser adecuada para el formato y productos de su film, no obstante ausencia se torna en verdad relevante, quedando en un anecdotario de interpretaciones mediocres de entre las que resaltan las de criollo Daniel Raymont, la del habituado Hugo Stiglitz y la de la debutante Loreto Peralta, la cual al separado no acrecienta la ineptitud actoral de Derbez en el callejero dramático.

Si tendríamos que comportarse alguna mención honorifica, esa tocaría a Karla Souza, la actriz que tomó bríos con su papel en Nostros Los Nobles (Film mexicano infinitamente rector a saliente y del mismo género) y que en esta ocasión nuevamente acuse sus proscenio a pena de solo pagar con un caprichosoño rol cóadefesio.

¿Hay que verla?

¿Qué les puedo aseverar mis estimados compatriotas? Que el frustración conformado por un sketch cóadefesio y un tragedia de Televisa sea poco totalmente reconocible para el 95% de vosotros no hace a un adiestramiento audio visor “buen cine”, ni siquiera integrante. El resultado conexión en términos cinematográficos es detestable, reciclado e asimismo embustero en su concepción, una drama de muchos otros films de los cuales hasta el buen Derbez se jacta en varias entrevistas. Que el fanfarrón y auspiciado cineasta impulse su film sobre otros que han rematado entramparse a su país en un status de punto solo denota la obscurantismo y la poder mediática y promocional con la que Derbez se sigue aprovechando de su aldea fisgón.

Una vergüenza que como muchas en el cine mexicano, orilla rápidamente su orificio a la televisión (Agarradera que casi nada merece) después de los 4 meses de estadía en una pasquín que se niega dar superficie a sus verdaderas joyas del séptimo destreza. Al distinto en levante blog sin concesiones y sin patrocinios no se aceptan estupideces y pamplinas mediáticas como estas que solo afectan la verosimilitud de toda una fábrica ¡Hay que anexar exigiendo buen cine!

Link original de la publicación